Poca luz, pero cálida, igual que la temperatura y la persona deseada recostandose lentamente en la cama y mirando tentadoramente…. ¿Es a mi a la única a la que le viene esa imagen a la cabeza al oir el solo de flauta con el que arranca el “Prélude À L’après- Midi D’un Faune” de Claude Debussy? Es lo bueno del
simbolismo musical, es tan etéreo que cada uno ve lo que quiere y, aunque Debussy quisiese describir algo muy distinto, en mi mente siempre aparece eso al escucharlo.
Y es que está claro que igual que hay música ideal para relajarnos, para llorar, para enamorar… pues está claro que también la hay que nos impulsan a entregarnos a momentos más carnales en sus distintas versiones, o que por lo menos, nos los evocan. Hace poco una buena amiga y mejor escritora me descubrió esta canción de “Velvet Underground”, que como ella bien dijo invita a dejarse entregar a su ritmo hipnótico y a, perdón por la expresión, follar mistícamente.
Los que me conocéis ya sabéis mi pasión por el violoncello, no conzco instrumento más sensual que el que emiten sus cuerdas, por lo cual, sabiendo esto, no creo que os extrañe que entre las piezas Apocalyptica se encuentren entre las más evocadoras, sea la versión que hicieron de “One” de Metallica.
Y como buen proyecto de compositora, no podía faltar en toque algo más peculiar y sí, el “Rondó” del “Concerto Grosso nº1 “de Alfred Schnittke me resulta tremendamente evocador.
Espero que mis pocos lectores me perdonen esta salida de tono…
Como siempre, se aceptan vuestras aportaciones
Fotografía tomada de Devianart
