Quien me conozca sabe que, por suerte o por desgracia, no soy una persona creyente pero escuchar el Requiem de Tomás Luis de Victoria, me hace dudar seriamente de mis convicciones ya que si tanta belleza
fue inspirada por la fe es un buen motivo para dudar.
De todas maneras no hay que olvidar que esta maravilla pertenece al “Estilo Palestrina”, nueva forma de componer polífonia con la que Palestrina demostró a la iglesia de la contrarreforma que no hacía falta renunciar a la polifonía ni al contrapunto imitativo para que el texto pudiera ser entendido sin problemas por el pueblo, acercando así la liturgia a él, algo que con los floridos contrapuntos imitativos precedentes era casi imposible. Por lo cual, teniendo esto en cuenta quizás lo que ocurra es que la misión de está música
hoy por hoy siga siendo efectiva y, no hay que olvidar que si Palestrina fue el creador del estilo, Victoria fue el que lo dotó de una mayor expresividad con un acertado uso de las disonancias.
Pero esta no es la única obra que me produce cierta aproximación a la fe, la “Messe de Notre Dame” de Guillaume de Machaut, en especial el Kyrie, también lo consigue pero de una forma muy distinta, como buena Música Sacra Medieval, me produce más una sensación de “reverencia”, intentaré explicarme mejor, digamos que mientras el Requiem me hace mirar hacia arriba “buscando”, la Messe de Notre Dame, me obliga a bajar la cabeza en señal de respeto.
Eso sí cabe matizar que mi sensación de misticismo con el Requiem de Victoria es bastante cercana a la carnal, y polémica, versión que hizo Bernini en su “Éxtasis de Santa Teresa”.
Recomendaciones musical:
- Requiem de Victoria, en concreto el Sanctus, y si es Interpretado por Tallis Scholars, mucho mejor.
- Messe de Notredame, sobre todo el Kyrie, interpretado por El Ensemble Organum de Marcel Pérès.

hola me ha gustdi tu comentario sobre el requien de Tomás Luis de Victoria es raro encontrar que alguien deguste esta musica.